¿Quién Soy?

Bailarina, coreógrafa, pintora, artista plastica.

Soy una composición de todo lo vivido, de todas las experiencias, del legado de mis ancestros.

La vida me ha guiado por los senderos de la espontaneidad, ajenos a lo académico. Eso me ha permitido ejercer mi proceso creativo desde mi mundo emocional, instintivamente tanto en la pintura, en la plástica, en la danza, en la palabra, en los fogones.

Ahora con la IA, tenemos un compendio de información que nos lleva a la perfección de formas, espacios, movimientos.

Así mi espíritu rebelde aún se siente mas motivado para seguir creando con imperfección, con torpeza, con limitaciones, para sentirme humana.

Obras

Durante los años con salud, pintaba sin descanso, utilizando materiales diversos como trozos de cartón, tableros, cristal, metal, serrín, ramas, hojas,  polvo de mármol, aguaplast, pan de oro, trozos de tela, lienzos, oleos, acrílicos..

Silueta en Madera y Serrin

Metal y Piel Instalaciones

Óleo

Tela y pincel

Miradas

Recomponiendo mi columna

Tengo tres vértebras desviadas que me incapacitan pintar, bailar, a tal extremo que pensé en pedir la eutanasia.

Pero mi mente me rescató, y decidí ser dueña de mi cuerpo, la cama es mi aliada para combatir el dolor. He aprendido a pedir ayuda física y psicológica.

Poco a poco voy recuperando movilidad, decido afrontar mi extrema limitación física, descubriendo nuevos senderos para la creatividad.

Cosiendo trocitos de tela voy plasmando de forma simbólica la recomposición de mi columna.

Danza

Siendo una niña con 4 años ya estaba actuando encima de un escenario como bailarina solista de ballet.
Actuando y enseñando danza oriental durante 30 años.
Para finalmente crear mi método de danza creativa.

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Diseño y Confección de Vestuario

En el programa Xino Xano de APunt

Danza Creativa

Relato breve

Bailando con las palabras

Me lancé a volar, buscando una historia, para contaros. 

Cuando ya llevaba horas sorteando nubes, diviso un lago mas allá del día  y la noche.

Desciendo al lugar, aparece delante mio, un pueblo de cuatro casas, de adobe ennegrecido con puertas retorcidas y fachadas mirando descaradamente al sol de la mañana, desafiantes al viento de la tarde.

Casas habitadas y deshabitas, a la orilla del lago, este a veces azul, otras verde, pero siempre frio, donde las truchas se alimentan para servir de sustento, a dos hombres y una mujer.

Ellos tienen la piel curtida, las manos torpes para limpiar pescado, la mirada lasciva, el cuerpo encorvado sin gracia.

Una de las casas tiene la puerta de tableros viejos, con dos cerraduras, las ventanas está enrejadas.  Es la mas segura para la mujer, quien lleva el ritmo del agua del lago, tiene el pelo negro como una noche sin luna, la piel tan  limpia como los peces del lago, y los ojos negros de mirada profunda.

Delante de la puerta, hay una piedra que habla y repite constantemente las siguientes frases

El tiene la mirada azul

El tiene las manos con melodía

El salta de una piedra a otra con elegancia

Cada mañana, la mujer, viste con lanas rojas, verdes, naranjas y amarillas, se sienta sobre la piedra, con la mirada que traspasa el horizonte.

Han pasado cinco meses desde que la casa mas grande, la que tiene las ventanas de colores, se ha quedado deshabitada. Tiene un margen de piedra que limita su acceso. Por las noches deja salir humo por la chimenea, para infundir respeto.

Espera ser nuevamente habitada. Porque ha visto que el vientre de la mujer crece cada día, piensa que dentro de cuatro meses volverá  a ser una casa con dueño.

Mientras tanto la mujer ha abonado un trozo de tierra roja colindante con su casa de las ventanas enrejadas,  ha esparcido semillas, a las que riega , con agua del lago, así en solo en tres días crecerán las plantas de hojas verdes y frutos rojos de sabor agridulce, calmantes de la sed.

Los hombres la observan escondidos en la maleza, desprendiendo el olor a las visceras de pescado.

Decido alzar vuelo porque necesito cobijo y alimento.  También quiero visitar a las gentes de los pueblos vecinos, Indagar si conocen la existencia de la mujer de la mirada profunda, y que saben de la piedra que habla.

Nadie quiere hablar, nadie me escucha.

Una ráfaga de aire me dice que la mujer ha tenido un niño con la mirada azul y que la casa grande sigue deshabitada.